Cuando las estimaciones van mal
Ayer encontré un artículo que me dió que pensar y cuyo título reza lo mismo que el mío. El artículo está escrito por Elizabeth Keogh, que en mí opinión no tiene mucha pinta de ser autóctona, lo digo porque yo, al menos, tiendo a pensar que en otros sitios las cosas no se hacen como aquí y todo es maravilloso como te contaban en la facultad, cuando la realidad es que todas las casas cuecen habas.
El artículo que al final todos los proyectos tienen un presupuesto ya que las horas de los trabajadores cuestan dinero, así que cuando uno se pasa de horas tiene que mendigar más de ese presupuesto, como si le pidiera a su madre que le aumentara la paga, lo cual es verdaderamente humillante, amén de responder a todas las preguntas incómodas acerca del porqué de ese retraso.
Pero, ¿que motivaciones tiene un programador cuando todo ha ido mejor de lo esperado?
Pues a decir verdad, ninguna, ya que por parte del jefe de proyecto lo que esperará es que la siguiente vez lo hagas igual de rápido con lo que te dará menos horas, y en cuanto al personal que se ocupa del dinero lo que hará será guardar ese dinero sobrante, para otra vez. Es decir, que en la práctica a nadie en su sano juicio se le ocurre decir que ha terminado antes de tiempo, ya que cuando vengan mal dadas vas a tener menos tiempo si cabe del que tienes ahora.
A mí me ha dejado anonadado, porque pensaba que eso sólo pasaba en un país latino como este en el que el desarrollo de software, a veces, es marca ACME, pero voy y me doy cuenta que allende nuestros mares cuecen las mismas habas que aquí.
Esto además, crea otro problmea, ¿qué lecciones aprendidas se van a extraer al final del proyecto si la gente no dice lo que tarda verdaderamente? ¿No habría forma de que la gente estuviera motivada a decir lo que tarda realmente, sin ofrecerle un sobresueldo, para no juegue a la picaresca de no decir que hace 2 días que ha terminado el trabajo? ¿Qué falla en el sistema ?
Ayer encontré un artículo que me dió que pensar y cuyo título reza lo mismo que el mío. El artículo está escrito por Elizabeth Keogh, que en mí opinión no tiene mucha pinta de ser autóctona, lo digo porque yo, al menos, tiendo a pensar que en otros sitios las cosas no se hacen como aquí y todo es maravilloso como te contaban en la facultad, cuando la realidad es que todas las casas cuecen habas.
El artículo que al final todos los proyectos tienen un presupuesto ya que las horas de los trabajadores cuestan dinero, así que cuando uno se pasa de horas tiene que mendigar más de ese presupuesto, como si le pidiera a su madre que le aumentara la paga, lo cual es verdaderamente humillante, amén de responder a todas las preguntas incómodas acerca del porqué de ese retraso.
Pero, ¿que motivaciones tiene un programador cuando todo ha ido mejor de lo esperado?
Pues a decir verdad, ninguna, ya que por parte del jefe de proyecto lo que esperará es que la siguiente vez lo hagas igual de rápido con lo que te dará menos horas, y en cuanto al personal que se ocupa del dinero lo que hará será guardar ese dinero sobrante, para otra vez. Es decir, que en la práctica a nadie en su sano juicio se le ocurre decir que ha terminado antes de tiempo, ya que cuando vengan mal dadas vas a tener menos tiempo si cabe del que tienes ahora.
A mí me ha dejado anonadado, porque pensaba que eso sólo pasaba en un país latino como este en el que el desarrollo de software, a veces, es marca ACME, pero voy y me doy cuenta que allende nuestros mares cuecen las mismas habas que aquí.
Esto además, crea otro problmea, ¿qué lecciones aprendidas se van a extraer al final del proyecto si la gente no dice lo que tarda verdaderamente? ¿No habría forma de que la gente estuviera motivada a decir lo que tarda realmente, sin ofrecerle un sobresueldo, para no juegue a la picaresca de no decir que hace 2 días que ha terminado el trabajo? ¿Qué falla en el sistema ?
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